CULTIVADORES DE FLORES PESTILENTES

 

 

Para Douglas Ewing, responsable del invernadero de la Universidad de Washington (EE UU), el momento más emocionante de su trabajo se produce cuando florece la Amorphophallus titanum. No, no se trata precisamente de una rosa, ni de cualquier otra especie de planta floral de delicados colores y exquisito perfume, sino de una gigantesca flor con forma fálica y más de dos metros y medio de altura que desprende un terrible hedor a carne podrida. Con este espantoso señuelo olfativo, la Amorphopallus logra atraer a los insectos, especialmente a los escarabajos necrófagos de Sumatra, que se ocuparán de producir el intercambio de polen que la planta necesita para su polinización. Según Ewing, el olor es “mucho peor que el del matadero más mugriento que uno se pueda imaginar”. Su intensidad es tan potente, que en su medio natural de las selvas de Indonesia llega a percibirse a kilómetros de distancia. ¡Como para tenerla guardada en el salón!

 


Ejemplar de Amorphophallus titanum en el Botánico de Kew (Londres).